
Ricardo I de Inglaterra (n. Palacio de Beaumont, Oxford, 8 de septiembre de 1157 - Châlus, Limousin, Francia, 6 de abril de 1199), conocido como Ricardo Corazón de León, fue Rey de Inglaterra entre 1189 y 1199, siendo el tercer hijo del rey Enrique II de Inglaterra y de Leonor de Aquitania.
En su época, el trovador Bertran de Born lo apodó “Òc e non” (‘sí y no&rsquo
. Pasó muchos años de su reinado fuera de su reino, ya que gran parte de sus dominios se encontraban en Francia. Tomó parte en la Tercera Cruzada, con campañas en Sicilia y Chipre en el camino y, posteriormente pasó un período arrestado por Leopoldo V, duque de Austria.
Fue el tercer hijo legítimo de Enrique II de Inglaterra y medio hermano menor por parte materna de María de Champaña y de Alix de Francia. También fue el hermano menor de Guillermo, conde de Poitiers, Enrique el Joven y de Matilde de Inglaterra, duquesa de Brunswick, así como el hermano mayor de Godofredo, duque de Bretaña, Leonor de Inglaterra, Juana de Inglaterra —que sería reina de Sicilia (Juana Plantagenet)— y Juan, conde de Mortain (quien lo sucedió al trono).
Aunque nació en el Palacio de Beaumont, Oxford en Inglaterra, como la mayor parte de la familia real, era esencialmente francés. Cuando sus padres efectivamente se separaron, él permaneció con su madre Leonor y fue investido con el título de duque de Aquitania en 1168 y conde de Poitiers en 1172. Simultáneamente su hermano mayor, Enrique el Joven, era coronado como "segundo" Rey de Inglaterra, subordinado a su padre.
Fue un hombre con una buena educación, que compuso poesía en francés y en occitano, también se decía que era muy atractivo con cabello rojizo y rubio, ojos claros y complexión pálida. Aparentemente tenía una estatura mayor a la del promedio, pero dado que sus huesos se perdieron en la Revolución Francesa, no se conoce su estatura exacta. Hacia el fin de su vida tuvo sobrepeso.
Desde temprana edad, pareció tener habilidades políticas y militares destacadas y se volvió notorio por su valentía y caballerosidad, combatiendo fuertemente para controlar las rebeliones de los nobles en su propio territorio. Como sus hermanos, Ricardo desafiaba la autoridad de su padre constantemente y su sentido de responsabilidad se volvía cuestionable.
En 1170, su hermano mayor Enrique el Joven fue coronado rey de Inglaterra como Enrique II, pero los historiadores lo llaman Enrique el Joven para no confundirlo con su sobrino del mismo nombre Enrique III de Inglaterra. En 1173, junto a sus hermanos Enrique el Joven y Godofredo, apoyados por el rey Felipe II de Francia y su madre, se sublevó contra su padre, planeando destronarlo y dejar a Enrique el Joven como el único rey de Inglaterra. Una razón de mayor peso para sus desavenencias fue que su prometida, Adela de Francia, acabara como amante de su padre, por lo que era imposible su matrimonio con ella. En este primer enfrentamiento Enrique II se impone a sus hijos y a Leonor de Aquitania, encerrando a ésta.
Enrique II invadió Aquitania en dos ocasiones. A la edad de 17 años, Ricardo fue el último de sus hermanos en mantenerse en contra de su padre, finalmente se nego a pelear con él frente a frente y le pidió perdón. En 1174, luego del fin de la revuelta fallida, Ricardo prestó juramento de lealtad a su padre.
Aunque estaba aplacado por el título de Conde de Poitou, Ricardo quería más. Pero Enrique II se rehusaba a confiar a sus hijos ningún recurso que éstos pudieran usar en su contra, por razones obvias.
Luego de su fracaso de derrotar a su padre, Ricardo se concentró en sofocar las rebeliones internas de los nobles de Aquitania, especialmente en el territorio de Gascuña. La creciente crueldad de su reino llevó a una revuelta mayor en 1179. Los rebeldes esperaban destronar a Ricardo y le pidieron ayuda a sus hermanos Enrique y Godofredo. El punto de inflexión ocurrió en el Valle de Charente, la primavera de 1179. La fortaleza de Taillebourg estaba extremadamente bien defendida y se consideraba inexpugnable. El castillo estaba rodeado por un acantilado en tres de sus lados y contaba en el cuarto con una pared de tres capas. Ricardo destruyó y saqueó primero las granjas y tierras alrededor de la fortaleza, dejando a sus defensores sin refuerzos o salida. Los habitantes de la fortaleza tenían tanto miedo de Ricardo en ese punto que dejaron la seguridad de su castillo y atacaron a Ricardo fuera de sus murallas. Él fue capaz de subyugar al ejército y luego siguió a los defensores dentro de las puertas abierta, donde fácilmente tomó el castillo en dos días. Su victoria en Taillebourg disuadió a muchos barones de sus pensamientos de rebelión y los forzó a declararse leales a él. Esto también le valió a Ricardo la reputación de un hábil comandante militar.
En 1181 y 1182, Ricardo enfrentó una rebelión sobre la sucesión del condado de Angoulême. Sus opositores se volvieron a Felipe II de Francia para pedir su apoyo y la lucha se extendió hacia Limousin y Périgord. Ricardo fue acusado de crueldad (incluyendo la violación) contra sus objetivos: “Él tomó por la fuerza a las señoras, hijas y parientes de sus hombres libres y las hizo sus concubinas. Y luego de haber extinguido el ardor de su lujuria con ellas, echó mano de sus soldados para lo mismo”. Sin embargo, con el apoyo de su padre y de Enrique el Joven, tuvo éxito sobre el vizconde Aimar V de Limoges y al conde Elie de Périgord.
Luego de que Ricardo sofocara la rebelión de los barones, volvió a desafiar a su padre por el trono. Entre 1180 y 1183 creció la tensión entre Enrique y Ricardo, como rey Enrique ordenaba a Ricardo pagarle homenaje a Enrique el Joven, pero Ricardo se rehusaba. Finalmente, en 1183, Enrique el Joven y Godofredo, duque de Bretaña, invadieron Aquitania en un intento de someter a Ricardo. Los barones de este último se unieron en el fragor y se volvieron en contra de su duque. Sin embargo, el ejército de Ricardo fue capaz de repeler a los ejércitos invasores y ejecutó a los prisioneros. El conflicto tuvo una breve pausa en junio de 1183, cuando murió Enrique el Joven. Pero Enrique II se apresuró a dar a su hijo menor Juan de Inglaterra, permiso para invadir Aquitania. Con la muerte de Enrique el Joven, Ricardo quedaba como el hermano mayor y heredero a la corona inglesa, pero continuó combatiendo a su padre.
A objeto de reforzar su posición, Ricardo se alía en 1187 con Felipe II, hijo del ex marido de Leonor, Luis VII de Francia y de su tercera mujer, Adela de Champaña. Roger de Hoveden escribió:
“El rey de Inglaterra estaba atónito y se preguntaba qué podía significar [esta alianza] y, tomando precauciones para el futuro, con frecuencia enviaba mensajeros a Francia con el propósito de llamar a su hijo Ricardo, quien pretendió inclinarse a su padre y, listo para volver a él, tomó su camino a Chinon y, a pesar de la persona que lo custodiaba, se llevó la mayor parte del tesoro de su padre y con él fortificó sus castillos en Poitou, negándose a ir donde su padre”.
En retribución a la ayuda de Felipe contra su padre, Ricardo le promete concederle sus derechos sobre Normandía y Anjou. Ricardo le presta homenaje a Felipe en noviembre del mismo año. Cuando llegan novedades de la batalla de Hattin, él toma la cruz en Tours, acompañado de varios otros nobles franceses.
En 1188 Enrique II planea concederle Aquitania a su hijo menor, Juan. Al año siguiente, Ricardo trata de tomar el trono de Inglaterra para sí mismo, uniéndose a la expedición de Felipe contra su padre. El 4 de julio de 1189, las fuerzas de Ricardo y Felipe derrotan al ejército de Enrique en Ballans.
Enrique, con el consentimiento de Juan, acuerda nombrar a Ricardo como su sucesor. El 6 de julio Enrique II muere en Chinon y Ricardo I se convierte en rey de Inglaterra, duque de Normandía y Conde de Anjou. Roger de Hoveden afirma que el cuerpo de Enrique sangró por la nariz en presencia de Ricardo, lo que se tomó como un signo de que Ricardo había causado su muerte. Fue coronado oficialmente como duque el 20 de julio y como rey en Westminster el 3 de septiembre.
Cuando Ricardo I fue coronado rey de Inglaterra, excluyó a todos los judíos y mujeres de la ceremonia (aparentemente porque su coronación no era meramente como rey, sino que también como cruzado), pero algunos líderes judíos llegaron a presentar regalos al nuevo rey. Según Ralf de Diceto, los cortesanos de Ricardo desnudaron y flagelaron a los judíos y luego los echaron de la corte. Cuando se extendió el rumor de que Ricardo había ordenado asesinar a todos los judíos, la población de Londres comenzó una masacre. Muchos judíos fueron golpeados hasta la muerte, saqueados y quemados vivos. Sus casas fueron incendiadas y muchos de ellos fueron bautizados a la fuerza. Algunos buscaron refugio en la Torre de Londres y otros lograron escapar. Entre otros, Jacobo de Orleans fue asesinado, reconocido ampliamente como uno de los más prominentes de la época. Roger de Howeden, en su Gesta Regis Ricardi, expuso que la revuelta fue iniciada por los ciudadanos enviciosos e intolerantes y que Ricardo I castigó a los perpetradores y permitió a los judíos conversos a la fuerza volver al judaísmo. El Arzobispo de Canterbury Baldo de Exeter reaccionó diciendo que “Si el Rey no es un hombre de Dios, entonces más bien es del Diablo”,[cita requerida] refiriéndose a la supuesta sangre infernal de la línea angevina.
Al darse cuenta de que los asaltos desestabilizarían su reino en vísperas de su partida a la cruzada, Ricardo I ordenó la ejecución de los responsables de los asesinatos y persecuciones más notables (muchos de ellos ya habían sido colgados al incendiar hogares cristianos por error durante la revuelta). Distribuyó un escrito real ordenando que se dejara en paz a los judíos. Sin embargo, el edicto no fue puesto en práctica en forma estricta y en marzo siguiente hubo más violencia, incluyendo una masacre en York.
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